jueves, 18 de agosto de 2011

Glenn Close

Hay actrices que, al margen de tener una excelente carrera plagada de gloriosas interpretaciones, serán, inicialmente, recordadas por una recreación que va más allá de cualquier adjetivo que intentemos otogarle. En ese selecto grupo de prodigios interpretativos podemos poner a la Bette Davis de "Eva al desnudo", la Audrey Hepburn de "Desayuno con diamantes", la Shirley MacLaine de "El apartamento", la Gena Rowlands de "Opening night", la Kathleen Turner de "Fuego en el cuerpo", la Jessica Lange de "Frances" o la Carmen Maura de "La ley del deseo". Las actrices dejan de ser actrices para convertirse en esos personajes. Serán ya para siempre esas mujeres en nuestra cinéfila memoria. A ese selecto grupo (podría recordar más nombres, desde luego), se debe añadir el de Glenn Close y su interpretación en "Las amistades peligrosas". Un año antes de ese milagro (toda la película es en sí misma una obra maestra: se convirtió en un clásico nada más estrenarse), la actriz se había dado a conocer por su papel en "Atracción fatal". Un papel, por cierto, que habían rechazado previamente otras actrices muy famosas. Por entonces, no era demasiado conocida. Había hecho varios papeles secundarios (por los que fue nominada al Oscar) y bastantes obras de teatro en Broadway y en el "off" Broadway. Ella misma reconoce que recogía los papeles que Meryl Streep rechazaba. A partir de entonces, las cosas cambiaron. Tras verla en la piel de aquella malévola marquesa (ese final, con el rostro desmaquillado de Glenn, certera metáfora de la soledad y el ridículo que le aguardaba a su personaje, es uno de los más sublimes de la historia del cine), todo el mundo se preguntaba dónde había estado metido durante tantos años aquel pedazo de actriz. Comenzó a hacer papeles importantes en el cine, regresó de cuando en cuando al teatro (al musical y al otro), se refugió en buenos productos televisivos cuando llegó el momento, ganó algunos premios y se quedó siempre a las puertas del Oscar (curiosamente, ninguna de las interpretaciones que cito más arriba lo obtuvo). Ahora, por fin, recibirá el Donostia, ese premio cuya lista está repleta de nombres intachables y de uno o dos que es mejor no recordar. Lo recogerá con su porte elegante, con su atractiva y cercana sonrisa, y rememorará -imagino- todas aquellas veces que se quedó sin un papel, las escaleras que tuvo que subir mientras veía cómo otras con menos talento alcanzaban primero la gloria, el esfuerzo, la dedicación y el reconocimiento final. Toda esa historia más vieja que el mundo. Nuestro aplauso, hoy, es para ella.

1 comentario:

  1. Glenn Close."Atracción fatal";creo que en esta peícula es donde se aprecia mejor su extraordinaria calidad como actriz. Asistimos,mimetizados,al "derrumbe"del esposo modelico que se permite echar una canita al aire".El "giro" en trama se debe a una interpretación soberbia de Glenn.A ella dan ganas de matarla y,al igual que Michael Douglas,sufrimos la angustia y el desazón al no poder hacerlo(memorable y eterno el pataleo en la bañera). Creo que es en esta película dónde Glenn alcanza su personaje. Discrepando un poquito recibe mis afectuosos saludos Ovidio.

    ResponderEliminar